Carne tierna de cañón, cuando mirando, detalladamente, por detrás de las palabras, entre sus sombras, se despeñan carcajadas otrora átonas.
sábado, 10 de agosto de 2013
miércoles, 31 de julio de 2013
Bostezos de ayer
De todas las formalidades sujetas a crítica, la del buen gusto obligado es la que más tienta al desánimo.
Todas las noches frente al espejo, todas las horas frente la esfera; mas el exiguo tiempo dedicado a mejorar lo imposible, o a extender los designios de este largo e impasible tic tac, norman las ojeras y la soñera sensación estival.
Por lo demás, todo bien, cariño.
lunes, 22 de julio de 2013
Orson Welles y mi bola de cristal que encierra un sueño jamás alcanzado (definición de sueño)
Admito sin ningún tipo de temor y con mucho orgullo que Orson Welles es una figura muy importante en mi vida.
Le conocí no hace mucho, mientras dejaba caer una bola de falsa (pero ilusionada) nieve envuelta en cristal y espetaba "¡Rosebud!" a la vez que exhalaba su último aliento.
Más tarde le vi recorrer las cloacas de Viena, huyendo de la policía y de su peor enemigo: su mejor amigo. Entonces, el tercer hombre resultó ser el primer protagonista del engaño, y de su muerte. Mas todo engaño acaba atrapando a su progenitor. La mentira devora la inmensidad del océano que pretendemos atravesar de puntillas, pellizcando con las uñas la piel del mar.
El arte de recrear la mentira, tejida en celuloide, y darle cierto glamour en formato existencial. El séptimo arte llegó a la séptima posición precisamente por él. El futuro se encargará de rebajarlo hasta el número sesenta y nueve.
sábado, 22 de junio de 2013
Crónicas instantáneas (I)
El color amarillento que todo lo mancha, desde el asfalto hasta mis pupilas, penetra más allá de mis bostezos.
Cuando llego a la entrada, cigarro exiguo en mano, algo ostenta los pliegues de mis fuerzas; las terminales nerviosas acaudaladas de resentido cansancio, apresan las complejidades de una noche aquejada de excesos, alcoholes mal destilados y sintetizadas sustancias que ahora comienzan a supurar a través de los poros de esta ciudad sin ley.
Harto de tanta mísera falta de valores, exceso de excesos, sexo en boca de todos y en orificio de otros tantos, niego mi existencia en este cuadro cadente, desolado en manchas invertebradas y polvo blanco a través de los párpados.
Es entonces cuando, a medida que la paciencia queda obsoleta, a la pregunta de cómo decimos en este lugar y en este idioma, chica atractiva, simplemente respondo, "puta".
Él, lo toma como axioma nocturno.
jueves, 20 de junio de 2013
Ritmos y otras brevedades
Cuando el horario cambia, la vida cambia. Cuando los sueños no se relamen en la ventana nocturna de la noche a noche, se cuecen al calor de la mañana. Intento frustrado de tapar toda esta luz que llega desde todas partes y va a todas partes. Recorriendo los párpados en busca de vidrio, de un lagrimal desencajado por la furia de la noche, de una bahía lejana, convertida en charca mañanera.
Donde los sueños son lo que son: realidades mal vividas.
viernes, 7 de junio de 2013
"Les diste las espalda"
Tendemos a recorrer caminos ya definidos en nuestra historia personal. Tal vez con ánimo de reconstruir el pasado, o por ser un tanto revisionistas de nuestra propia andadura.
Yo lo hago cada vez que puedo, incluso cuando no quiero. Me encuentro inmerso en situaciones ya superadas, pero nunca olvidadas. Reedito los detalles, con ánimo de sentirme un poco mejor.
Por otro lado, rara vez revivo los buenos momentos; de todas formas, están allí, definiendo los surcos de mi vejez facial. ¿Para qué revivir lo bueno? Soy así de insoportable. Nadie lo entiende, yo a veces, tampoco. Y me fascino ante ello.
Pero cuando cierro los ojos y los sueños reviven lo inmejorable de lo ya inamovible, todo adquiere una nueva significación: vuelvo al instituto, vuelvo a mis antiguos amores, vuelvo a mis vidas quemadas en hogueras de san Juan.
No puedo negar que envidio a todo aquel que le da la espalda a su pasado, aun corriendo el riesgo de volverlo a repetir, que no es lo mismo que volverlo a revivir.
Yo no repito mis errores, evoluciono y cometo nuevos errores. Es tan aburrido no avanzar en nuevas direcciones...
jueves, 6 de junio de 2013
My My, Hey Hey (out of the blue)
Despertarse de una manera inequívoca e irremediable en los albores del silencio.
El café no es lo mío, suele darme patadas en las tripas, pero admito que es mi costumbre, junto a un buen par de cigarrillos. No miro la prensa, no pongo la radio, ni las noticias de la televisión.
Into the black: El Rock N' Roll no puede morir. Mis dedos arpegian al aire lo que en la guitarra sería un fa. Esta es la historia de mis despertares sin ti: el desierto de las emociones.
He buscado entre mi correo tus fotos, para torturarme, para desquitarme de mis propias tinieblas. Cuestión de arrancar por un camino distinto, y recorrer muchas millas, alejado de lo acontecido.
La canción es demasiado breve. Pero el daño ya está hecho.
sábado, 1 de junio de 2013
Manolo es gay
Tal vez un exceso, otrora denominado sobredosis, de algunos estupefacientes; tal vez una simple ida de olla, mucho más justificable a finales de los 90 que ahora mismo, aunque, ¿por qué no? Esta ya no es la España de Aznar, es la España del post Aznarismo, caramelizado de Zapaterismo y desde hace un par de años regado con Rajoyismo. La misma mierda, distinta bolsa basura: y las manos sin limpiar.
Tenía yo catorce años, y en aquel momento mi espíritu adolescente e impetuoso se dejaba varar en las aguas sucias de Corcobado y los Chatarreros de Sangre y Cielo. Gran disco aquel Ritmos de Sangre.
Por lo demás no recuerdo mucho más, al menos no del el panorama musical español. Creo que Corcobado devoró hasta las entrañas más asquerosas. El resto, a mi parecer, estaba cerrado por vacaciones, o por falta de ideas.
Pero hoy, dieciséis jodidos años después, me encuentro con estos antropófagos del rock español: Los Petersellers. Puteante sentido del humor; se me antojan una pieza fundamental de aquel momento, y eso que no tenía idea de su existencia.
Doce temas, muy retraídos en un primer vistazo. Absoluta mentira: no hay un sólo estribillo de una sola canción que no me traiga a la mente "temazos" tan dispares como Lady Laura (!), Back in Black o alguna de Ramones. Son ganas de joder un sábado tarde, pero 1997 se entiende mucho mejor escuchando este disco.
A todo esto, Manolo es gay y nadie quiere reconocerlo. Manolo is gay now. Manolo es gay y ya no se tiene que esconder.
lunes, 22 de abril de 2013
Home Again
Siempre hay una noche al año en la que The Dark Side of the Moon suena en mi ordenador. Sí, ya hace tiempo que no suena en mi walkman, discman o mp3: suena en mi ordenador.
La primera vez que lo escuché creo que fue... seguramente fue hace mucho, gracias a alguna cinta de casete de mi hermano, escogida al azar entre otras tantas cintas no rebobinadas. Creo que el encanto de ese sistema residía en que en cualquier momento dejabas de escuchar una cinta y, tiempo después, al volver a introducirla en la mini cadena, ésta no comenzaba desde el principio, sino desde donde se paró por última vez. Darle a reproducir y retomar la grabación en cualquier punto de la misma, ¡qué osado!
A veces me enfadaba tener que dar marcha atrás, pues existía ese amargo peligro de que la cinta se trabara entre las ruedecitas y acabara siendo carne de cañón, o alimento del metal.
Ayer leí de reojo que el diseñador de la portada del mítico álbum de los Floyd ha muerto. Metáfora de su propia creación: luz descompuesta en siete colores. Siete almas para siete notas: do, re, mi, fa, sol, la si... vuelta a empezar.
The Dark Side of the Moon habla de la locura y de la muerte, de la soledad y del apuñalamiento social frente un buen fuego, en casa, tras un día asquerosamente monótono. Tal vez la conciencia colectiva de los setenta dio un vuelco tras Breathe, Time o Brain Damage. La verdad es que no tengo ni idea, pues yo aún estaba por nacer... Pero tiene toda la pinta.
Esta noche, desde las 4:28, Dark Side of The Moon ha sonado en mi dormitorio. No he podido evitar coger la guitarra y arpegiar un par de estribillos.
En honor a la verdad, los óbitos son la mejor publicidad para el arte: parte de esa cualidad humana que nos perturba y nos define.
Además, este año ya he cumplido.
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