Cuando el horario cambia, la vida cambia. Cuando los sueños no se relamen en la ventana nocturna de la noche a noche, se cuecen al calor de la mañana. Intento frustrado de tapar toda esta luz que llega desde todas partes y va a todas partes. Recorriendo los párpados en busca de vidrio, de un lagrimal desencajado por la furia de la noche, de una bahía lejana, convertida en charca mañanera.
Donde los sueños son lo que son: realidades mal vividas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario